Pulgas

Son pequeños insectos, miden entre 1 y 8 mm y son de color marrón. Su cuerpo está

esclerotizado, lo que hace difícil aplastarlas. Son grandes saltadoras (comparándolas

con el tamaño de un humano saltan 10 veces más que nosotros, unas 200 veces la

longitud de la pulga), y poseen unas uñas para agarrarse bien al pelaje del mamífero

del que se vayan a alimentar. Poseen un aparato bucal para chupar sangre, la que

necesitan para las puestas de huevos. Ponen centenares de huevos en cada puesta (lo

más normal son unos 20 al día), o bien sobre la piel del huésped, o en el nido o en

otros lugares próximos.

Tardan unas semanas en eclosionar del huevo y desarrollarse primero como larva. Tras

un par de semanas las larvas (que apenas se desplazan) se alimentan de detritus y

mudan dos veces hasta dar una pupa. Los tiempos que dura cada periodo varían según

la especie. Es común que pasen parte del invierno como pupa. Rompen el capullo de la

pupa para que salga el adulto gracias a un estímulo vibractil (con el que se aseguran

que haya huéspedes cerca), sin el estímulo pueden aguantar meses dentro del capullo.

Detectan a los huéspedes por el calor y saltan hacia ellos. Pueden pasar sin alimento

periodos largos. Se alimentan de cualquier mamífero, pero prefieren a su huésped

habitual.

Las enfermedades más importantes que transmiten son la peste y el tifus, pero

también se han visto casos de transmisión de alguna tenia y otras ricketsias.

Para el control es importante la higiene de los animales domésticos y de la ropa que

esté en contacto con ellos (hay que lavarla a 60ºC), así como de la casa. La correcta

aspiración de todos los rincones ayuda bastante a su control.