Ácaros

Son artrópodos que pertenecen a la clase arácnida, porque tienen 4 pares de patas.

Son muy pequeños, miden unos milímetros. Son depredadores y parásitos, se

alimentan de escamas de piel, de polvo, de los restos biológicos que hay en las casas.

Hay muchas especies distintas, que se diferencian mucho morfológicamente entre

ellas, pero al ser tan pequeños sólo se observan las diferencias al microscopio.

Los excrementos de los ácaros y los ácaros por sí mismo son desencadenantes de la

alergia y de los síntomas del asma. También provocan dermatitis. Hay datos sobre la

implicación de estos parásitos en la transmisión de algunos virus, pero sin duda los

mayores problemas asociados a ellos son los referentes a las alergias y asma que

ocasionan. Algunos miembros de esta familia provocan sarna, que además de ser

hematófagos en algunos pacientes puede conllevar otras afecciones (por ejemplo

cuando afecta a personas inmunodeprimidas, en las que puede favorecer la

transmisión de otras afecciones). Hay también muchas especies que afectan a las

plantas, se alimentan de ellas.

Se dispersan en un polvo fino que es inhalado por las personas. Los ácaros del polvo se

encuentran por toda la casa. En colchones, mantas, alfombras, almohadas, sofás…

Su temperatura óptima es superior a 20 °C y humedades entre el 70 y el 80 por ciento.

Se suelen reproducir en primavera y otoño. Viven entre dos y tres meses, en los cuales

realizan una o dos puestas de huevos, de entre 20 y 40 huevos.

Hay medidas preventivas que son muy importantes para el control, estas son: la

aireación diaria, cambio frecuente de colchones, lavado frecuente a más de 60°C de la

ropa de cama y las alfombras, el uso de aspiradores con filtro de agua o HEPA, el uso

de fundas antiácaros para los colchones y almohadas, evitar animales domésticos,

mantener una atmósfera seca (entre 50 y 60 % HR y con 18ºC), y el uso de acaricidas.