Termitas

Las termitas se alimentan de la celulosa de la madera, pero para llegar a ella pueden

atravesar hasta el hormigón. Suelen usar fisuras para hacerse caminos.

Las maderas atacadas por las termitas generalmente no presentan síntomas visibles en

el exterior ya que dejan siempre una pequeña película que permanece intacta (si se

tratan hay que hacerlo desde el interior). Esto se debe a que las termitas son seres

muy delicados y el contacto con el aire exterior las deseca provocándolas la muerte,

además de que la luz solar las hace mucho daño. Esto hace que en ocasiones cuando

se detecta el daño la madera por dentro está totalmente deshecha. En el caso de que

atraviesan la película externa (madera superficial, papel pintado, pintura, …), se

encargan rápidamente de tapar el orificio con una mezcla de saliva y deyecciones. Así

no vemos nada más que una pequeña mancha oscura a veces del tamaño de una

cabeza de alfiler.

Termita alada

Las termitas consumen la madera en forma de laminillas, porque construyen galerías

para desplazarse, esto le da esa forma de hojas de libros tan característica. No liberan

serrín en su tarea.

Cuando no encuentran más madera cerca que consumir es común que se construyan

pequeños túneles de color marrón oscuro sostenidos en el aire, y por dentro de ellos

se desplazan en busca de más madera. Estos cordones son construidos con partículas

de pequeño tamaño, mezcla de saliva, tierra y deyecciones. No es raro que estas

construcciones aparezcan con aspecto de “estalactitas” o “estalagmitas”.

Las termitas atacan a todos los materiales celulósicos. Son devastadores potenciales de

los muebles, los marcos de las puertas, los rodapiés, la carpintería, los dobles tabiques,

los cartones y los libros.

Cuando se visualizan termitas voladoras, galerías terrosas o maderas comidas hay que

pensar que se trata de una plaga peligrosa, pues estos signos indican que la colonia

lleva muchos años creciendo y es muy amplia.

En las proximidades de un termitero es conveniente tratar toda la madera de la

edificación afectada y las edificaciones adosadas, pues se encuentran en riesgo.

Viven en colonias de hasta 3 millones de individuos muy estructuradas y jerarquizadas.

Son insectos sociales que se comunican entre ellos. Se desplazan y comunican gracias a

sustancias específicas que van dejando detrás de ellas y que sus congéneres

reconocen, feromonas, que son de pista o de alarma, en caso de peligro.

Termita obrera

Las obreras no tienen alas, son hembras ciegas y sexualmente inmaduras. Son las que

desarrollan la mayor parte de los trabajos en el nido (construcción y mantenimiento

del nido, cuidado y alimentación de los juveniles, los soldados y la pareja real y

elaboración de túneles). Son las responsables de los daños en la madera, ellas captan

el alimento de toda la colonia y luego lo regurgitan para que los demás se alimenten,

este proceso se llama trofolaxia.

Los soldados son estériles, con una cabeza muy grande y oscura con unas mandíbulas,

para defender a la colonia. Los reproductores alados son los que pueden producir

nuevas reinas y reyes. Salen masivamente de la colonia (entre enero y mayo), lo que es

indicio de que esa colonia es muy grande y se está expandiendo. Su vuelo es corto. Son

más oscuras que la obreras y los soldados y es común confundirlas con hormigas

voladoras, que salen en grups muy grandes.

Las termitas crecen por etapas. Al final de un periodo de crecimiento, en el momento

en que el esqueleto externo (cutícula) se les queda pequeño, se desprende poco a

poco y un nuevo caparazón más grande se forma inmediatamente. Este proceso se

llama muda. Las termitas mudan aproximadamente una decena de veces antes de

lograr su tamaño definitivo.