Mosquitos

Las hembras son hematófagas, es decir, se alimentan de la sangre de otros animales

para hacer las puestas de huevos. Los machos no se alimentan de sangre. Cada hembra

pica varias veces en su ciclo, lo que facilita que sea un gran vector transmisor de

muchas enfermedades (malaria, hepatitis, dengue, fiebre del Nilo, fiebre de

Chikungunya, fiebre amarilla…). Hay especies de mosquitos que prefieren a una

determinada especie de mamífero.

Son más activos al atardecer y al amanecer, momentos que suelen elegir para picar.

Normalmente pican durante varios minutos si no son molestados, para lo que tienen

un complejo sistema bucal que les permite con unas piezas perforar la piel y con otra

extraer la sangre (probóscide). A la par que succionan sangre introducen un veneno

que es el causante de la inflamación local.

En cada puesta pueden poner del orden de 100 huevos, a veces de uno en uno, y en

terrenos secos, en los cuales las larvas salen tras lluvias. Las larvas son acuáticas,

necesitan una masa de agua para sobrevivir, normalmente estancada. No es necesario

que sea muy grande, con 1 cm de altura es suficiente. Esto hace que tengamos un

arma muy útil para controlar su desarrollo: observar, cuidar, limpiar y limitar toda

pequeña masa de agua que pueda haber. El ciclo larvario se completa en unos 15 días,

y va de huevo a larva, de este a pupa y finalmente a adulto. Las larvas pueden llevar a

cabo hasta 4 mudas antes de convertirse en adultos.

Los adultos pueden volar varios kilómetros, por lo que es difícil encontrar el foco

larvario.

Por lo general son fáciles de controlar con mosquiteras, larvicidas y tratamiento

nebulizador para adultos, pero siempre la mejor forma es la prevención.